
Cuando acabé de leer el último libro de J.J. Benitez, quien junto con Stephen King, siempre me hacen sentir ese frío que me recorre el cuerpo, me viene a la mente el gran interrogante que me imagino a mucho de ustedes los habrá asaltado alguna vez: ¿Que ocurrirá después de nuestra efímera existencia, una vez perdido el Paraiso Terrenal?
A mi hasta hace poco, todo ésto me parecía tan intrascendente como el discutir sobre el sexo de los ángeles, pero ahora, quizás al traspasar el meridiano de la expectativa de la vida que nos asignan los siempre inteligentes técnicos en la materia, me hace pensar en ello, olvidándome de temas que deberían preocuparme más, como es la actual crisis económica y otros tantos temas que tan de cabeza nos traen a diario.
No soy tan insensata como para creer que todo este maravilloso Universo, tanto el que vemos en esas especiales noches de estío, como el que, de momento, no vemos y
que canta la Gloria del Señor y Creador del mismo, sea sólo para la contemplación de los habitantes del antaño llamado Planeta Azul, que por desgracia no sé como se llamará ahora por nuestras salvajadas ecológicas, y que sin ozono supongo ya no será tan azul.
Y pienso seriamente que habrá otras vidas inteligentes en algún sistema planetario, que quizás nos han visitado y visitan y de los que hasta el mismísimo Homero oyó relatar su presencia en aquellos combates que sobre el cielo de Troya sostenían sus entonces Dioses del Olympo.
Dichos visitantes, siempre han hecho gala de una enorme educación y nunca han intervenido, ni se han inmiscuido en la vida de los, para ellos, atrasados terraqueos. Ejemplo que deberían imitar todos aquellos conciudadanos que en vez de intentar solucionar los problemas existentes, se dedican a la crítica absurda y envidiosa, denostando a personas a quienes casi nunca conocen.
De hay, que dichos visitantes no sólo no me caigan bien mal, sino que me dan la esperanza, de que cuando nuestro nivel tecnológico llegue a su altura nos comportemos con su misma educación y su "savoir faire".
De la otra vida, aún no lo tenemos muy claro así que lo único que nos queda es la fe y esperar. A partir de aquí y según la ciencia vaya avanzando podremos coger nuestros ovnis y salir a observar a el mundo existente fuera del nuestro. Mientras tanto y con todas las desgracias que nos rodean, sólo podremos seguir aislados en nuestro planeta para no dar mal ejemplo, quedándonos como esperanza, el ver, descubrir, o imaginarnos lo que Benitez y King nos cuentan.
A mi hasta hace poco, todo ésto me parecía tan intrascendente como el discutir sobre el sexo de los ángeles, pero ahora, quizás al traspasar el meridiano de la expectativa de la vida que nos asignan los siempre inteligentes técnicos en la materia, me hace pensar en ello, olvidándome de temas que deberían preocuparme más, como es la actual crisis económica y otros tantos temas que tan de cabeza nos traen a diario.
No soy tan insensata como para creer que todo este maravilloso Universo, tanto el que vemos en esas especiales noches de estío, como el que, de momento, no vemos y
que canta la Gloria del Señor y Creador del mismo, sea sólo para la contemplación de los habitantes del antaño llamado Planeta Azul, que por desgracia no sé como se llamará ahora por nuestras salvajadas ecológicas, y que sin ozono supongo ya no será tan azul.
Y pienso seriamente que habrá otras vidas inteligentes en algún sistema planetario, que quizás nos han visitado y visitan y de los que hasta el mismísimo Homero oyó relatar su presencia en aquellos combates que sobre el cielo de Troya sostenían sus entonces Dioses del Olympo.
Dichos visitantes, siempre han hecho gala de una enorme educación y nunca han intervenido, ni se han inmiscuido en la vida de los, para ellos, atrasados terraqueos. Ejemplo que deberían imitar todos aquellos conciudadanos que en vez de intentar solucionar los problemas existentes, se dedican a la crítica absurda y envidiosa, denostando a personas a quienes casi nunca conocen.
De hay, que dichos visitantes no sólo no me caigan bien mal, sino que me dan la esperanza, de que cuando nuestro nivel tecnológico llegue a su altura nos comportemos con su misma educación y su "savoir faire".
De la otra vida, aún no lo tenemos muy claro así que lo único que nos queda es la fe y esperar. A partir de aquí y según la ciencia vaya avanzando podremos coger nuestros ovnis y salir a observar a el mundo existente fuera del nuestro. Mientras tanto y con todas las desgracias que nos rodean, sólo podremos seguir aislados en nuestro planeta para no dar mal ejemplo, quedándonos como esperanza, el ver, descubrir, o imaginarnos lo que Benitez y King nos cuentan.
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